Bebe. Y luego, cómete el vaso

Por: Mikel López Iturriaga

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Si mordisqueamos el cucurucho después del helado, ¿por qué no comerse el vaso después de tomar un refresco? Algo de esta lógica hay detrás de los recipientes de Jelloware, hechos con agar-agar -una sustancia extraída de las algas muy utilizada en la cocina contemporánea para espesar líquidos o hacer gelatinas- por el grupo de diseñadoras neoyorquinas The Way We See The World .

Los vasos tienen diferentes sabores -limón y albahaca, jengibre y menta o remolacha y romero-, pensados para acompañar sus correspondientes bebidas. Si no te gustan o no te apetece comértelos, los puedes tirar tranquilamente al campo, pues el material del que están hechos sirve como fertilizante.

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El Jelloware nació como una propuesta para la Jell-O Mold Competition, un concurso de creaciones en gelatina que se ha celebrado este año por segunda vez en Nueva York, y en el que artistas, diseñadores, chefs y aficionados usan este material comestible de las maneras más sorprendentes. “Empezamos a experimentar con la gelatina de muchas formas, y nos enamoramos de lo increíble que es este material”, cuenta a El Comidista Monica Bhatia, una de las componentes de The Way We See The World. “Decidimos hacer algo funcional que celebrara las propiedades de la gelatina. Hicimos platos, boles y otros elementos de vajilla, pero los vasos eran lo que mejor expresaban nuestro concepto”.

El Jelloware ganó el segundo premio del concurso -el primero fue para un virginal montaje titulado La Ascensión en aspic – Sabe a gloria-, y sus inventoras decidieron convertir el prototipo en una realidad. “Ahora mismo estamos trabajando con fabricantes para intentar sacar este producto al mercado. Creemos que tiene potencial para ser el vaso desechable del futuro, y esperamos que esté disponible en las tiendas para el próximo verano”, explica Bhatia.

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Los recipientes plantean, eso sí, ciertas dudas sobre su duración, su estabilidad y sobre si admitirán bebidas frías, calientes o ácidas. ¿Y resultarán cómodos de usar siendo flexibles? “La flexibilidad es su mayor encanto. Son cómodos, pero cremos que en la próxima línea de Jelloware los vasos serán más cortos y algo más rígidos”.

En cuanto al coste, también es demasiado pronto para saberlo. “Son prototipos, por lo que su coste no puede dar una idea de lo que valdrán al final”, asegura Bhatia. “Eso es algo que se decidirá cuando se fabriquen”.

The way we see it

Monica Bhatia (a la izquierda) y sus compañeras, en la Jell-O Mold Competition.

Del blog El Comidista.
D.

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