Cocina de corta y pega

“La gastronomía se imita. Se imita y se practica y se hace además a distintos niveles. Una especie de corta y pega que casi todos hemos practicado. En ocasiones su conquista o su fracaso no importan tanto como el hecho de participar en un acto en el que tomar la comida y la ciencia como dos de las principales herramientas. Pero no las únicas. Las personas y las manos son lo importante. Y de ellas vengo a hablarles.

Con algunos éxitos, resultados moderados o directamente sin consecución alguna, recetas y procesos vienen siendo protagonistas las tardes de los viernes en Medialab Prado, espacio madrileño y municipal donde desde hace algunos años es posible dar rienda suelta al cucharón, entre otras cosas. Un espacio donde se han ido juntando gentes para cocinar. O al menos intentarlo. Sus organizadores no pretenden erigirse en gurús de la cocina o sentar cátedra, ¡faltaría más! Persiguen la participación ciudadana, la implicación y la diversión inventando, recreando y hackeando cocineros y cocinas. ¿Por qué? Y por qué no, sería más apropiado. Para reírse, para charlar, para conocer gente nueva, para jugar con la cocina, investigar, crear, aprender de los errores, y sobre todo, para meter el gusanillo de la cocina al ciudadano medio, absorto y boquiabierto, ante tanto plato rico y bueno que anda por ahí. Para demostrar que es posible hacerlo, y también, imposible. Y es que la cocina está por todas partes, nos rodea, en casa y fuera de ella, y debemos estar muy, muy contentos. En una sociedad en la que los ciudadanos pierden terreno, la unión hace la fuerza y toda iniciativa, por sencilla y aparentemente nimia que parezca, sirve para demostrar que si queremos, podemos. Y con la cocina, como han dicho tantas veces por ahí, no se juega. Tenemos que cocinar más y mejor. Tenemos que acudir a los mercados, imitar recetas, crear las propias, atreverse con ingredientes maniáticos.

El increíble, quizás imposible, laboratorio de La Sociedad Gastronómica.

De esto saben bastante Txomin Calvo y David Rodríguez, ambos cocinillas, en absoluto cocineros, que han venido retando a la ciudadanía en esas tardes de viernes. Y lo hacen con ilusión y mucha gracia. Nombre y eslogan lo dicen todo: La Sociedad Gastronómica. Servicio fino y esmerado con simpatía y agrado. De coña, ¿no? Pues no, en serio. Que nadie se confunda porque no estamos ante un catering simpático o bonachón. Estamos ante un laboratorio imposible en pleno corazón de la ciudad, un laboratorio del que ha salido por increíble que parezca comida. Lo de buena o mala, no puedo juzgarlo porque no estuve allí (algunas de las imágenes que se muestran ahora en el Mercado de San Antón al respecto, son para salir corriendo, otras despiertan la curiosidad, pero todas, todas dejan claro el poder de la colaboración, del trabajo en equipo).

El caso es que toda esa memoria, el resultado de una actividad que dura ya tres años, pueden juzgarla ustedes mismos observando el increíble menaje (casero, cutre, ¡sin igual!) y visionando dos vídeos (uno filosófico al estilo 15-M y su poder colectivo, y otro con las locuras de estos dos personajes cívicos). ¿Dónde? En el Mercado de San Antón, última planta, Espacio Trapecio. Si les tienta la iniciativa, a partir de septiembre vuelven a la carga en su espacio habitual.”

Cocina de corta y pega: Un artículo de Nuria Blanco sobre nuestra expo en Espacio Trapezio (Mercado San Antón de Madrid) sobre el proyecto La Sociedad Gastronómica.
D.

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